Neveras y refrigeración

La nevera es un electrodoméstico presente en todos los hogares. Se trata de un aparato de refrigeración destinado a la conservación y almacenamiento a corto plazo de los alimentos a una temperatura inferior a la temperatura ambiente. El interior de una nevera está normalmente entre los 3 y 5 grados, manteniéndose en todo momento a una temperatura ligeramente mayor a la de congelación. Esta franja de temperatura es la considerada como óptima para la conservación de alimentos.

El refrigerador permite mantener los alimentos frescos durante más tiempo y ello ha significado una gran contribución en la modificación de hábitos alimentarios facilitando una dieta general más variada. Visto por el lado contrario su generalización en los hogares también ha significado un aumento de oferta de alimentos congelados y precocinados. El abuso de este tipo de comida rápida puede provocar carencias nutricionales.

La refrigeración prolonga durante días la durabilidad de los alimentos y la congelación los mantiene durante semanas o meses. La refrigeración oscila en temperaturas entre -1º y 8 ºC y la congelación entre -15º y -25ºC.

Las neveras actuales incorporan congelador, un compartimento en el que la temperatura se establece por debajo del nivel de congelación del agua y que se utiliza para el almacenamiento y conservación a medio y largo plazo de alimentos. La mayoría de los congeladores funcionan con temperaturas en torno a los -18 grados centígrados. Es importante destacar que algunos congeladores precisan para un correcto funcionamiento unos márgenes de temperatura externa determinados, por lo que si se pretende utilizar en zonas muy frías o húmedas (sótanos o garajes) es importante antes de su compra informarnos sobre las condiciones de temperatura en las que trabaja.

La capacidad de la nevera se mide en litros o metros cúbicos. Los valores más habituales rondan los 100 litros para el congelador y los 140 litros para el refrigerador aunque existe una gran variedad de modelos y dimensiones.

El término nevera procede de nieve. De hecho según el diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española es el “sitio en el que se guarda o conserva nieve”. Es en su segunda acepción en la que se define como frigorífico.

Antes de la existencia de los aparatos y sistemas de refrigeración se acumulaba nieve en sótanos y zonas frías (fresqueras) para usarla con fines frigoríficos. En zonas en las que no se tenía acceso a nieve se sustituía por hielo que se comercializaba hasta hace poco en grandes barras. Estos sótanos en donde se almacenaba el frío eran denominados neveras. Actualmente el término frigorífico (tecnicamente más correcto) está sustituyendo al de nevera tal y como estos aparatos eléctricos de refrigeración han ido sustituyendo a las tradicionales neveras. Frigorífico describe de forma más acertada, desde un punto de vista técnico, al aparato encargado de mantener fríos nuestros alimentos.

Existen muchos sinónimos o formas de referirnos a los aparatos de refrigeración. De forma genérica podríamos hablar de heladeras, cámaras, frigoríficos, congeladores, arcones aunque cada uno de ellos tiene un uso más específico. Heladeras para fabricar helados, las cámaras son salas refrigeradas para almacenamiento de alimentos a gran escala, neveras o frigoríficos para refrigeración doméstica y arcones y congeladores para congelación y conservación a largo plazo de alimentos.